Un certificado de análisis dice qué midió un laboratorio en una muestra concreta de un alimento, con qué método lo midió y cuándo. No es un sello de calidad ni una garantía comercial: es una medición, con fecha y con nombre del laboratorio. Y es la única forma de saber qué estás comprando en vez de confiar en lo que dice el folleto.
Acá va qué mira un certificado, cómo se lee, y las dos confusiones que hacen que un productor crea que un alimento es mejor o peor de lo que es.
Qué mide, concretamente
Un análisis de un forraje o un concentrado trae, como mínimo, estos cuatro datos:
- Humedad. Cuánta agua tiene. Importa por dos motivos: el agua no alimenta, y por encima de cierto nivel el material se enmohece.
- Materia seca. Lo que queda sacando el agua. Es el 100 % menos la humedad, y es la base sobre la que se calcula todo lo demás.
- Proteína bruta. El dato que más se mira. Se calcula midiendo el nitrógeno del material y multiplicándolo por un factor — 6,25 en forrajes.
- Aflatoxinas. Toxinas producidas por hongos que crecen en el grano o el forraje mal conservado. Es un dato de inocuidad, no de nutrición, y es el que más importa en un tambo o en un haras.
Cada valor va con el método que se usó para medirlo — una referencia como AOAC 984.13 o NFTA 2.2.2.5. Eso no es decoración: significa que el análisis es repetible y que otro laboratorio, con el mismo método, debería llegar a lo mismo.

La primera confusión: base seca o tal cual
Es el error de lectura más común, y el que puede costar plata.
El mismo alimento declara dos números de proteína distintos, y los dos son correctos. Depende de si el valor se expresa sobre el material como está —»tal cual», con su agua— o sobre materia seca, descontada el agua.
En nuestro último análisis de pellet de alfalfa, el mismo producto dio:
- 19,30 % de proteína sobre materia seca
- 16,98 % de proteína sobre el producto tal cual
Dos números con más de dos puntos de diferencia, de la misma muestra, en el mismo certificado. No hay truco: hay dos bases de cálculo.
Por qué importa al comprar: si comparás el valor en base seca de un proveedor contra el valor tal cual de otro, el primero va a parecer mejor sin serlo. Y si un alimento tiene más agua, su número tal cual baja aunque la calidad del material sea idéntica.
La regla práctica: comparar siempre en la misma base, y preferir materia seca, que es la que usan las tablas de requerimientos y los nutricionistas. Si un folleto da un número de proteína y no aclara la base, ese número no sirve para comparar.
La segunda confusión: etiqueta y certificado no son lo mismo
Son dos documentos distintos y conviene no mezclarlos:
| La etiqueta | Dice lo que el producto debe ser. Es un documento regulatorio y declara valores esperados con su rango de variación. La misma para todas las partidas. |
| El certificado | Dice lo que esta partida fue. Es una medición con fecha. Distinto en cada partida. |
Un ejemplo con nuestros propios números. La etiqueta del pellet declara una proteína esperada de 17,50 % sobre materia seca, con una variación de 17,00 a 19,50 %. Nuestro último certificado midió 19,30 % en esa partida: dentro del rango, cerca del techo.
Las dos cosas son ciertas y dicen cosas distintas. La etiqueta te dice qué esperar del producto en general; el certificado, qué vino en la bolsa que estás comprando. Un proveedor que solo te muestra la etiqueta te está mostrando la mitad.
Las aflatoxinas: donde el número chico es la noticia
Las aflatoxinas se miden en partes por mil millones (ppb), y los límites tolerados son más altos de lo que la mayoría imagina.
La etiqueta de nuestro pellet declara un máximo de 50 ppb. Es un tope normal para alimento animal. Nuestro último análisis midió menos de 0,1 ppb.
Esa diferencia —quinientas veces por debajo del tope que el propio fabricante se permite— es el tipo de dato que solo existe si alguien analiza cada partida. Sin certificado, lo único que sabés es que el producto está por debajo de 50.
Lo que un certificado NO dice
Y esto es tan importante como lo anterior, porque es donde se confía de más.
Un certificado avala la muestra que se entregó al laboratorio, no la totalidad del lote. No es una salvedad nuestra: lo escribe el propio laboratorio en el documento. Una muestra bien tomada representa bien al lote, pero sigue siendo una muestra.
De ahí sale la consecuencia práctica: el valor de un certificado depende de que sea el de tu partida. Un análisis de hace dos años, de otra importación, no te dice nada de la bolsa que estás cargando en la camioneta.
Tampoco dice nada sobre el tamaño de partícula, que es otra cosa y determina si un alimento aporta fibra efectiva o no. Un valor alto de fibra en un análisis no significa que el animal vaya a rumiar más: eso depende del tamaño físico, no del porcentaje.
Qué pedirle a un proveedor
Cinco preguntas, y las cinco tienen que tener respuesta:
- ¿Hay certificado de esta partida? No de la marca, no del año pasado: de esta.
- ¿Qué laboratorio lo hizo, y con qué métodos? Un certificado sin nombre de laboratorio ni referencia de método no es un certificado.
- ¿En qué base está la proteína? Materia seca o tal cual.
- ¿Mide aflatoxinas? Muchos análisis de forraje no las incluyen.
- ¿Cuál es la fecha de extracción de la muestra y cuál la del análisis? Las dos están en el documento.
Si un proveedor contesta las cinco, podés comparar. Si no, estás comparando folletos.
Cómo trabajamos nosotros
En Makipura cada partida que importamos entra con su certificado de análisis de laboratorio, y se entrega al cliente que lo pide. No es un extra: es la condición para poder decir cualquier número.
Es también el criterio con el que incorporamos cada producto nuevo al portafolio: registro, certificado y ficha técnica propia. No revendemos lo que se consigue — y cuando un dato no lo tenemos medido, lo decimos en vez de completarlo.
Si querés ver el certificado de la partida vigente, o tenés una consulta técnica sobre un análisis que te pasó otro proveedor, escribinos y lo miramos juntos.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es un certificado de análisis de un alimento para animales?
Es un documento donde un laboratorio informa qué midió en una muestra concreta de ese alimento, con qué método y en qué fecha. Trae como mínimo humedad, materia seca, proteína bruta y, cuando se solicita, aflatoxinas. No es un sello de calidad: es una medición.
¿Por qué el mismo alimento tiene dos valores de proteína distintos?
Porque la proteína se puede expresar sobre materia seca, descontando el agua, o sobre el producto tal cual, con su agua. Nuestro último análisis de pellet de alfalfa dio 19,30 % sobre materia seca y 16,98 % sobre tal cual: la misma muestra, dos bases de cálculo. Para comparar proveedores hay que usar siempre la misma base.
¿Cuál es la diferencia entre la etiqueta y el certificado?
La etiqueta declara lo que el producto debe ser, con valores esperados y rangos de variación, y es igual para todas las partidas. El certificado informa lo que una partida concreta midió, con fecha. La etiqueta de nuestro pellet declara una proteína esperada de 17,50 % sobre materia seca con variación de 17,00 a 19,50 %; el certificado de la última partida midió 19,30 %.
¿Un certificado garantiza todo el lote?
No. El laboratorio avala la muestra que se le entregó, y así lo deja escrito en el documento. Una muestra bien tomada representa bien al lote, pero el certificado que importa es el de la partida que estás comprando, no uno de otra importación.
¿Cuánta aflatoxina se tolera en un alimento para animales?
Los topes declarados en etiqueta suelen estar en el orden de 50 partes por mil millones. Nuestro último análisis midió menos de 0,1 ppb, unas quinientas veces por debajo de ese tope. Sin un análisis por partida, lo único que se sabe es que el producto está por debajo del máximo declarado.
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